El Belén que puso Dios

Palabra (1996)
  Espiritualidad
  Aprender a orar
  Monasterio, Enrique
  Navidad, el nacimiento de...
  19-12-2003
 
El Belén que puso Dios es un libro para Navidad y para cualquier día del año: ya en el comienzo el lector se percata de que ese belén es la maravillosa obra de arte con que Dios quiso coronar el mundo desde mucho antes de la creación. La lectura se convierte, pues, en un espectáculo divino, donde Dios se sirve de todo lo que ha hecho: desde una estrella, que cumple su papel majestuoso, hasta un borrico que también ha de cumplir el suyo, tan imprescindible como aquél.

 
CDL.- «Al principio Dios quiso poner un belén y creó el universo para adornar la cuna». Así comienzan estos cuentos sobre la Navidad, tiempo que según el autor «no es un aniversario, ni un recuerdo. Tampoco es un sentimiento. Es el día en que Dios pone un belén en cada alma». Por su modo de aunar ingenio y una densidad inusual que no entorpece la lectura, tal vez estas historias sean las más ricas de todas las que se mencionan en esta selección.
 
acabrero.- Alguien pudiera pensar, al ver la presentación del libro, que se encuentra ante un libro para niños, pero nada más lejos de la realidad. Este cuento navideño es una invitación a la piedad, al acercamiento al gran misterio del Nacimiento de Dios. Es una narración fantástica llena de enseñanzas cristianas de fondo, de manera que al tiempo que ayuda a rezar, el autor repasa, como el que no quiere la cosa, una cuantas verdades fundamentales del dogma. Y algunas verdades elementales de la naturaleza humana, porque a veces hay que repetir lo más elemental para que no nos olvidemos. El relato es poético y tierno, atrayente en toda su extensión. Merece la pena su lectura pausada y no me extraña lo que alguno me ha dicho, que lo lee todos los años por la Navidad. Aunque el autor advierte que puede ser útil en cualquier época del año.