Lo que está pasando
Revista Electrónica editada por la Asociación Club del Lector, inscrita en el Registro de Asociaciones de la Comunidad de Madrid, nº 28826.
  
 Relatos inéditos  
Dentro del reloj averiado hay una mosca

    

Después de comentar abiertamente la inexistencia de pieles sin algo cicatrizado, me junté las uñas de la mano izquierda contra la misma palma. Con esta postura me mantuve durante cinco o seis segundos. Hasta que observé que la hondura sería suficiente. Separé entonces los partes de mi que simulaban ser ruedas dentadas de un reloj. Enclavadas contra la piel más copada por el desatino de los traidores, se mostraron las marcas, no como averías de una mano dañada ¡eran sus mismos ojos! Recién nacidos.

 

No podía dejarla sin más. Me propuse crearle el resto, una forma desde la que pudiera contar, al menos, con una garganta adueñada. Miré después como se trataba del cuerpo de una cometa. De su cuerda, con un ángel que, bien agarrado, miraba rabioso al sol con las piernas abiertas. Con sólo esto no podía saber qué ocurría más tarde. Aún así, nunca resultó una mala noticia el movimiento hacía ninguna llegada. ¿Quién esperaba a los ángeles arriba?

 

De todas las maneras y aunque pasen años de este febril enclavamiento a las nubes, (absolutamente) nadie conocerá la verdad sobre la mosca. Se movía, arrebatada, dentro de la presión mejor acondicionada. Y yo me decía "¡que lástima llamar poseída a un animal enjaulado por cantar a la fiebre de la esperanza!".

 

 

Paloma Palazuelos

 

25-12-2006









Testimonios