El pintor de la Capilla Sixtina y el arquitecto que dio cima a la majestuosa basílica de San Pedro en Roma no fue sólo una gran figura del Renacimiento, sino uno de los más preclaros genios de toda la cultura humana. Además de escultor, pintor y arquitecto, Miguel Angel fue gran matemático y poeta sutil, que expresó en sus celebrados sonetos las luces y sombras de un alma apasionada. Ludwig brinda en este libro una imagen gloriosa y romántica de Miguel Angel, príncipe de los artistas en una época en que abundaban los colosos del Arte.