Nació y falleció en West Clanden, Surrey, Inglaterra. Hija de un marino, viajó mucho desde pequeña; sufrió una enfermedad que la obligó a estar en una silla de ruedas, lo que propició que fuese una gran lectora. Estudió arte. Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial se dedicó a escribir, sobre todo novelas históricas minuciosas que suelen considerarse juveniles.
Obtuvo el Premio Carnegie en 1959 por "Aquila, el último romano".