En este interesante trabajo, del profesor de psicología de la Universidad de Milán, el doctor Massimo Recalcati, realiza un interesante recorrido bíblico y antropológico sobre los textos de la Escritura acerca del origen del mal y de la violencia en torno al pecado de Adán y Eva y a la violencia de Caín sobre su hermano Abel. Lástima que no tenga en cuenta la riqueza de la patrística para interpretar estos textos pues habría logrado, sin duda, mucha mayor hondura.
La primera pregunta que se plantea nuestro autor es si primero llegó la violencia de Caín y luego el mandato del amor a nuestros hermanos. En realidad, habría que responder que primero vino el amor por el que Dios creó el mundo, la naturaleza y perdonó al género humano incluido el pecado de la violencia de Caín. Dios nos amó primero y nos perdonó después (10).
Es interesante el planteamiento: “Comer el fruto prohibido, traspasar el umbral de la ley, significa, en efecto, negar el carácter insuperable de la carencia que, como hemos dicho, conforma al hombre en cuanto tal. También Caín se ve obligado -como sus padres- a experimentar el trauma de lo imposible: su vida de hijo único debe hacer frente a la intrusión traumática de Abel”.
Pero no olvidemos, yendo al fondo de la cuestión que “Dios prefiere los dones de su hermano menor a los suyos-. Todo eso es demasiado para él. La furia homicida de su gesto quiere golpear a quien está en la raíz de su caída” (13).
Así mismo, nos recuerda que toda criatura depende del acto creador de Dios que es un acto de amor, además la creación en libertad hace que pueda pecar, pero también arrepentirse y volver a poner la libertad en juego (24).
También se detendrá a comentar el momento en que Adán y Eva descubren la desnudez, como Caín el odio y la envidia hacia su hermano. En definitiva, el hombre es el único animal que tiene conciencia de la desnudez y de sus miserias pues ha sido despojado de la deificación (43).
Enseguida nos ilustrará de qué manera actuará Dios con los animales y con los hombres, pues castigará eternamente a la serpiente, pero a Adán y Eva y a Caín les condenará realmente al camino de la historia (46), como explicará magistralmente nuestro autor.
Finalmente se detendrá a tratar de Caín como el hijo único destronado ante la llegada de su hermano Abel (57). En términos de psicología se denomina fenómeno de intrusión (58). También resaltará que “La envidia es, como ya hemos recordado, en lo más hondo, envidia de la vida (61). Pronto nos recordará que: “La mano de Caín se alza sobre Abel solamente después de que el Señor haya mostrado su preferencia por los dones de su hermano sobre los suyos” (67).
José Carlos Martín de la Hoz
Massimo Recalcati, El gesto de Caín, Biblioteca Herder, Barcelona 2025, 102 pp.