A la filósofa y ensayista Marina Garcés (Barcelona, 1973), profesora de la UOC donde dirige el master de “Filosofía para los retos contemporáneos”, le ha salido redondo este ensayo compuesto por mitad de filosofía y mitad de historia.
La primera parte tiene un gran peso de filosofía clase, tanto griega como latina centrada en Aristóteles, Platón, Epicuro, Cicerón y un largo etc., que irán aportando la fundamentación del concepto de amistad.
Es interesante el uso de la paradoja para ir avanzando en desgranar el actual concepto de amistad y la primacía de la amistad como un valor indiscutible en la cultura y civilización occidental, donde sigue vigente “la necesidad de la amistad”. Como diría Aristóteles y es ampliamente citado: “¡Oh amigos, no hay amigos!” (35).
Por supuesto todas las clasificaciones de la amistad a lo largo de la historia nunca han desbancado a la primera de Aristóteles, asumida por Cicerón: “amistad por interés, por placer y la amistad perfecta o verdadera” (35). Por eso dirá: “La amistad es algo tan bueno que nadie quiere vivir sin amigos” (39).
Es precisamente ahí donde entra la paradoja. Por una parte, dirá que “la amistad es importante porque no tiene un por qué claro” (40). Además, implica “necesidad y libertad”. Es más, se trata de la pasión de los extraños: “¿Amor por la virtud del otro o pasión por la extrañeza?” (36).
Así llega a la definición aristotélica de la amistad: “la amistad es un bien que contribuye a la virtud” (45). A lo que añadirá Cicerón: “la amistad solo existe entre personas virtuosas que confían entre sí” (46). Y señala: “hace tiempo que no se de ti” (102).
Inmediatamente, señalará la importancia de vivir la amistad en un clima de libertad y, por tanto, evitar toda dependencia (49). Por eso, afirmará erróneamente, que no se puede tener amistad con Dios (51). Precisamente, el que Dios nos invite a la intimidad con Él respeta nuestra libertad y la posibilidad de la amistad.
El momento culmen de este trabajo podría haber estudiado la caridad cristiana y el mandamiento nuevo de Jesucristo cuando se ponía a Él mismo como término de referencia: “Un nuevo mandamiento os doy que os améis unos a otros como yo os he amado” (79)
Es interesante caer en la cuenta el daño operado por Hobbes en la cultura europea pues al partir de la base, en el Leviatán, del odio y violencia entre los hombres y por tanto en la necesidad de la entrega de la libertad de los ciudadanos al déspota ilustrado para que gobernase autoritariamente (80). Por tanto: “La fraternidad necesita camaradas” (139).
José Carlos Martín de la Hoz
Marina Garcés, La pasión de los extraños. Una filosofía de la amistad, Ediciones Galaxia Gutenberg, Barcelona 2025, 183 pp.