Es el título de un libro publicado por Libros del Asteroide, obra finalista del II Premio de No Ficción de esta editorial, y, como podría intuirse por el título, se trata de una biografía de alguien bien cercano que, contra lo que el lector puede pensar de primeras, vive aún, con más de 85 años, en España, en donde se estableció hace ya mucho, huyendo de los desórdenes y guerras de su país.

“Mi padre nació en 1940 y yo en 1992. Nos llevamos cincuenta y dos años. En su larga vida ha sido muchas cosas más que mi padre. Es padre de otros. Fue marido de una mujer que no es mi madre. Amante de mujeres que ya olvidó y que lo olvidaron, a las que abandonó o que le abandonaron. Hijos de unos padres a los que nunca conocí. Refugiado de un país que ya no existe”.

Con estas palabras comienza el autor su relato. Y cualquiera se plantearía la dificultad que puede suponer hablar de tu propio padre, sobre todo después de semejante inicio. Lo que sí contó, en una tertulia en la Universidad Villanueva, es que si continuó con este escrito y lo publicó fue siempre de acuerdo y con el consentimiento de su progenitor. Es más, que lo leyó en su momento sin poner pegas.

El libro desvela dos verdades importantes. Primero, que estamos ante un gran escritor. A sus poco más que 30 años, Ricardo Dudda ha escrito una novela histórica, o historia novelada, o biografía, que de cualquier modo se podría denominar, de gran interés histórico, de un valor sentimental sobrecogedor y una calidad literaria que ayuda mucho.

Y segundo, una acumulación de documentos y fotografías verdaderamente sorprendente. Gernot, que así se llama el padre, tuvo a bien ir guardando y archivando infinidad de papeles, documentos, anotaciones, durante años. Otros los encontró luego en diversas circunstancias. Muy llamativo el número de fotografías, de tiempos en los que se hacían muy pocas, porque apenas había cámaras. Muchos de esos documentos son de la época de su padre, abuelo del autor, también Ricardo, aunque en alemán.

Con todos esos documentos reales de la vida de la familia durante muchos años construye una historia estremecedora a través de dos guerras mundiales y a pesar de los innumerables movimientos de fronteras que se produjeron en los límites de Rusia, Polonia, Alemania, antigua Prusia, etc. Algo difícil de captar si no es por una lectura pausada y atenta, porque no es nada fácil hacerse cargo de los sufrimientos de miles y miles de personas que tuvieron que andar de aquí para allá, huyendo de los enemigos que surgían de un día para otro.

Los relatos sobre la persecución de los judíos, con millones de muertos, las dificultades para sobrevivir en un país conquistado, del que hay que huir para librarse de la muerte, terminando en cualquier cobijo apestoso, para no mezclarse con personas desconocidas, que hablan otros idiomas. Las barbaridades que sufren hombres y mujeres en semejantes circunstancias.

El protagonista de la historia se divorció dos veces y tuvo hijos con dos de esas esposas. Por lo tanto el autor, con poco más de treinta años, tiene hermanos varios, de edades diversas y en paraderos dispares, a los que, por eso, apenas conoce. Este padre alemán hizo todo lo posible por huir y terminó en España en donde vive desde hace ya muchos años, en Murcia, en una parcelilla cerca del mar. Y allí sigue almacenando fotos, archivos, documentos oficiales y cartas de unos y otros.

Ángel Cabrero Ugarte

Ricardo Dudda, Mi padre alemán, Libros Asteroide 2023