- ¡Ah, sí! -interrumpió el joven vizconde-. He oído hablar de esta Pimpinela Escarlata Una florecita roja, ¿verdad? ¡Sí! Dicen en París que cada vez que un realista escapa a Inglaterra ese diablo de Foucquier-Tinville, el fiscal, recibe una nota con una pequeña flor dibujada en él. ¿Verdad?